La práctica del yoga en afectados de esclerosis múltiple ayuda a mejorar la flexibilidad y a reducir la espasticidad

La actividad física comporta multitud de beneficios para las personas con esclerosis múltiple. Una de las actividades que a menudo se pasan por alto es el yoga. Esta práctica ancestral combina posturas físicas (denominadas asanas) con una respiración acompasada (llamada pranayama), combinándolas con técnicas de meditación. En conjunto, el yoga puede mejorar la flexibilidad, la circulación, la fuerza muscular, el equilibrio e incluso la digestión.

Los afectados que practican yoga regularmente suelen experimentar una reducción de la fatiga, de la espasticidad y del dolor. Antes de empezar con la práctica del yoga se puede consultar con el médico cualquier duda al respecto, aunque en principio no comporta riesgos asociados.

Las posturas de yoga, siempre acompañadas de una respiración consciente y harmónica, pueden ser adaptadas a cualquier tipo de límite que la esclerosis múltiple imponga. Con la ayuda de cojines, toallas o compañeros, la gran mayoría de posturas se pueden simplificar y hacer así más accesibles. Esclerosis Múltiple España ha creado una guía básica con 16 posturas ideales para principiantes.

La meditación se suele incorporar a las sesiones de yoga para ayudar a conectar el cuerpo y la mente, aunque también se puede realizar ambas actividades por separado. Ninguna de estas prácticas sustituye a la medicación, sino que pueden servir como complemento para mejorar el bienestar de los afectados.

En caso de tener problemas al realizar yoga, cabe la posibilidad de contactar con un instructor; que puede ayudar a realizar las posturas de forma correcta, y si es necesario, adaptarlas a cada persona. Es recomendable que este instructor tenga una formación especializada y enseñe el tipo de yoga en el que estamos interesados.

 

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