El Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo a los delegados a la Asamblea Mundial de la Salud que habían trazado un nuevo rumbo para la Organización.

En la clausura de la Asamblea, dijo que todo lo que la OMS hiciera en el futuro se evaluaría a la luz de las tres metas de «mil millones» que se aprobaron esta semana en el nuevo plan estratégico quinquenal de la Organización y que consisten en lograr, para el año 2023:

Cobertura sanitaria universal para 1000 millones más de personas.
Mejor protección frente a emergencias sanitarias para 1000 millones más de personas.
Mejor salud y bienestar para 1000 millones más de personas.
En el último día de la Asamblea, los delegados también llegaron a acuerdos sobre la nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño y sobre el confinamiento de los poliovirus.

Nutrición
Los delegados renovaron unánimemente su compromiso de ampliar las políticas y programas de nutrición e invertir en ellos para mejorar la alimentación de los lactantes y los niños pequeños.

Los Estados miembros debatieron las medidas para alcanzar las Metas mundiales de nutrición establecidas por la Asamblea Mundial de la Salud y concluyeron que los progresos han sido lentos e irregulares, pero señalaron un pequeño avance en la reducción del número de menores de 5 años con retraso del crecimiento, que ha pasado de 169 millones en 2010 a 151 millones en 2017.

La OMS está liderando la acción mundial para mejorar la nutrición, incluida una iniciativa mundial para hacer que todos los hospitales sean «amigos del niño», ampliar la prevención de la anemia en las adolescentes y prevenir el sobrepeso en los niños a través del asesoramiento sobre alimentación complementaria. Se presentó un nuevo informe sobre la aplicación del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, en el que se destaca que otros seis países han adoptado o fortalecido en 2017 han adoptado o reforzado sus legislaciones para regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna.

Poliomielitis
Ahora que los niveles de transmisión de poliovirus salvajes son más bajos que nunca, y que el mundo está más cerca que nunca de verse libre de la poliomielitis, los debates se centraron en cómo asegurar que la ausencia de la enfermedad sea persistente. Hasta mayo de 2018, solo se habían notificado en el mundo nueve casos debidos a poliovirus salvajes, todos ellos en solo dos países: Afganistán y Pakistán. Los delegados revisaron los planes de emergencia para interrumpir definitivamente la transmisión del virus.

Para prepararse para un mundo sin poliomielitis, se siguen intensificando las actividades mundiales de confinamiento de poliovirus, y los Estados Miembros han adoptado una resolución histórica al respecto. Tras la erradicación, los poliovirus quedarán confinados en un número limitado de instalaciones para ser utilizados en actividades críticas nacionales e internacionales, como la producción de vacunas o las investigaciones sobre la poliomielitis. Es imprescindible que los materiales relacionados con los poliovirus estén confinados adecuadamente en condiciones estrictas de bioseguridad y bioprotección para garantizar que los virus no se liberen al medio ambiente, accidental o intencionalmente, y vuelvan a causar brotes de la enfermedad en poblaciones vulnerables.

Los Estados Miembros expresaron muy mayoritariamente el compromiso de aplicar y financiar completamente todas las estrategias para asegurar en el corto plazo la persistencia de la ausencia de poliomielitis. La Asociación Rotaria Internacional, hablando en nombre de la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis (integrada por la OMS, la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU., el UNICEF y la Fundación Bill y Melinda Gates) hizo un apasionado llamamiento a la comunidad mundial para erradicar una enfermedad humana por segunda vez en historia, y asegurar así que ningún niño de ninguna parte del mundo vuelva a sufrir parálisis por ninguna forma de poliovirus.

Palabras de clausura
En su discurso final ante la Asamblea de este año, el Dr. Tedros dijo que, a donde quiera que fuera, tendría el mismo mensaje: la salud como puente hacia la paz. «La salud tiene el poder de transformar no solo la vida de las personas, sino también las familias, comunidades y naciones», dijo a los delegados.

El nuevo plan estratégico quinquenal de la Organización, dijo, pide a la OMS que mida su éxito no por los productos, sino por los resultados, por el impacto mensurable que tiene donde más importa: en los países.

«En última instancia, no servimos a las personas con poder; sino a las que no lo tienen», afirmó el Director General, quien dijo a los delegados que la verdadera prueba del éxito de los debates celebrados esta semana en la Asamblea será que den lugar a cambios reales sobre el terreno y les instó a regresar a sus países con la renovada determinación de trabajar todos los días por la salud de sus pueblos.

«El compromiso que he presenciado esta semana me da gran esperanza y confianza en que juntos podamos promover la salud, mantener el mundo seguro y servir a las personas vulnerables», concluyó.

 

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