Una empresa de biotecnología israelí desarrolló un dispositivo que permite a través de la inteligencia artificial testear la flor del cannabis utilizada para obtener aceite y compararla a través de algoritmos con una base de datos codificada de más de 300 mil testeos con el fin de mejorar la calidad y extender el tratamiento a más afecciones.

El dispositivo «es una cápsula en la que se analizan flores secas (más conocidas como cogollos), flor molida, biomasa, hachís, y por ahora, extractos a base de etanol y, a través de la inteligencia artificial, todo el tiempo genera nuevos datos para perfeccionar la calidad», explicó la empresa GemmaCert en un comunicado.

«Hay muchos productores de aceite de cannabis que hoy están entendiendo la importancia de poder testear antes de realizar el aceite, porque para fabricarlo hay que testear la flor y el extracto que se va a mezclar luego con el aceite para diluir en los distintos recipientes en los que se va a dispensar al público» dijo Gastón Chait, representante en Argentina de GemmaCert.

El gobierno nacional creó el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados y Tratamientos No Convencionales, tras la aprobación de la ley 27.350 que autoriza el uso del cannabis como paliativo para fines curativos.

Uno de los objetivos de la iniciativa es garantizar el aprovisionamiento para el acceso a los derivados del cannabis para los y las pacientes que tuvieren indicación médica.

Recientemente, a través de un convenio celebrado entre la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), el Hospital El Cruce, ambas entidades con sede en la localidad bonaerense de Florencio Varela, y el Ministerio de Salud de la Nación, se inscribieron más de siete mil personas para cursar la Diplomatura en Cannabis Medicinal que se dicta en la UNAJ.

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